Cada persona descansa de forma diferente
Para alguien puede significar sueño, para otra persona una respiración más libre o menos necesidad de moverse.
No existe una sensación obligatoria.
El entorno puede ayudar sin forzar nada
El silencio, el calor y un contacto predecible pueden favorecer el descanso.
Tener dificultad para relajarse no convierte la terapia en un fracaso.
La relajación no es una prueba
Puedes moverte, tener muchos pensamientos o necesitar conversación y aun así vivir una sesión valiosa.
El estudio debe crear condiciones para descansar, no comprobar si descansas de una manera concreta.