Hay tiempo para contar tu historia
Los primeros minutos son para hablar del bienestar, las necesidades y las circunstancias de salud relevantes.
No necesitas vocabulario especializado ni un plan de terapia preparado.
Conoces el plan antes de empezar el contacto
Explico el alcance propuesto, las zonas de trabajo y el ritmo aproximado.
Si hay algo que no deseas o necesitas un enfoque más suave, adaptamos el plan antes de comenzar.
Tú sigues decidiendo durante toda la sesión
Puedes pedir un cambio de presión, de posición o una pausa breve.
El consentimiento inicial nunca significa que debas continuar con cada parte del encuentro.
No tienes que decidirlo todo de inmediato
Si dudas entre distintas terapias, la primera conversación ayuda a ordenar las diferencias.
Podemos empezar con prudencia y tomar otras decisiones cuando ya conozcas la forma de trabajo.
Puedes compartir tus impresiones después
Algunas observaciones importantes aparecen al volver a casa.
Un mensaje breve antes de la siguiente cita permite tenerlas en cuenta en el nuevo plan.