El plan es un punto de partida
Antes de la terapia hablamos de las zonas y la forma de trabajo.
El plan da estructura, pero puede cambiar si aparece malestar o nueva información.
La siguiente visita no tiene que ser una copia
El bienestar cambia cada día.
Incluso en sesiones regulares conviene volver a comprobar las necesidades actuales.
El plan puede cambiar durante la sesión
La respuesta al contacto, la temperatura o la postura pueden exigir un ajuste.
La flexibilidad sigue siendo segura cuando cada cambio se explica y se acepta.