No existe un calendario universal
La frecuencia depende del objetivo, el bienestar, la respuesta de la piel y las posibilidades cotidianas.
Un plan útil para una persona puede no servir para otra.
La primera visita aporta información útil
Solo después de la sesión puedes valorar el confort, la tolerancia al contacto y si deseas un alcance parecido.
No necesitas comprometerte de inmediato con una serie completa.
La regularidad puede significar cosas distintas
Algunas personas eligen intervalos más cortos al principio y visitas ocasionales después.
Otras reservan cuando desean dedicar un tiempo consciente al descanso.
La piel y la salud pueden cambiar el plan
Una infección activa, una irritación intensa o un procedimiento reciente pueden exigir una pausa.
Los síntomas que requieren valoración deben consultarse primero con el profesional adecuado.
Un buen plan no crea presión
La frecuencia propuesta debe ser comprensible y poder cambiarse.
No necesitas comprar un paquete para decidir con calma si esta forma de trabajo te conviene.