El confort empieza antes de la terapia
Una explicación tranquila evita sorpresas innecesarias.
Pregunto por la sensibilidad, las experiencias anteriores y las zonas que no deseas incluir.
El consentimiento es un proceso continuo
Puedes cambiar de opinión en cualquier momento.
Pedir una presión más suave o terminar una etapa es una parte válida de la comunicación, no una interrupción.
La técnica no sustituye la atención
Incluso un método conocido exige observar a la persona concreta.
La seguridad nace de la combinación de conocimiento, ritmo tranquilo y escucha real.
La previsibilidad aporta calma
Explicar un cambio de zona, postura o presión ayuda a mantener la orientación durante la terapia.
Puede ser especialmente importante después de experiencias incómodas con el contacto.
Los límites no necesitan explicación
Puedes rechazar el trabajo en una zona sin dar motivos.
Respetar esa decisión es una condición básica de la atención profesional.